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6 errores de limpieza facial más comunes

6 errores de limpieza facial más comunes
Fuente imagen: La Carpa
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Alma Rico

¿Realmente conoces la importancia de limpiar tu rostro? Si tu respuesta es sí, en verdad me alegro por ti y te admiro porque seguramente tendrás un buen cutis. Aunque si tu respuesta es no entonces eres alguien que, como yo, jamás escuchó el consejo de su mamá e hizo caso omiso a las innumerables revistas donde leías consejos de belleza durante tu adolescencia.

Y, sin embargo, “como Dios te dio a entender” fuiste armando una rutina para limpiarte la cara o desmaquillarte a través de los años. ¿El problema? Creer que le brindas un beneficio a tu piel cuando puede ser que la estés dejando peor, esto por no tener la información correcta. Pero tranquila nunca es tarde para cambiar nuestros hábitos.

 

Joven mirando cutis en espejo Fuente imagen: Nueva Mujer

Aquí el más importante: NUNCA debes maquillarte sin una previa limpieza y menos aún irte a dormir sin retirar las impurezas, tanto cosméticas como ambientales, que impiden la correcta oxigenación y regeneración de la dermis. Es algo así como un pecado capital en cuanto a belleza se refiere.

Sin duda hasta las cosas más simples tienen sus peculiaridades, pues a pesar de que lo anterior es lo más grave resulta que los malos hábitos de limpieza facial pueden provocar una larga lista de problemas en tu piel: sequedad, irritación, exceso de grasa, erupciones, entre otros. Por ello, te presentamos los errores más frecuentes que se cometen a diario:

 

1.- Temperatura inadecuada

Agua caliente en limpieza facial Fuente imagen: natursan

Existe el mito de que el agua caliente abre los poros y el agua fría los cierra, pero en la realidad no sucede así.  El agua caliente, aunque se siente bien en tu piel, podría afectar a los aceites de protección natural de tu piel y que esto acabe dando lugar a un exceso de piel seca o piel grasa. Lo más recomendable es limpiar nuestra piel con agua tibia.

 

2.- Limpiarse demasiado

Demasiado jabón Fuente imagen: historiasdemoda

Únicamente deben ser dos los momentos del día dedicados a tu rutina de higiene facial: mañana (cuando despiertas) y noche (antes de irte a dormir). Lavarse la cara más de dos veces al día solo conseguirá que aceleres el proceso de envejecimiento, te irrites la piel o produzcas demasiado aceite. La única excepción es si haces ejercicio, ya que también debes lavarla antes y después de éste.

 

3.- No enjuagar bien

Enjuagarse el rostro Fuente imagen: blogmujeres

Aunque tengas prisa por la mañana, o estés muy cansada por la noche debes enjuagar bien tu cara con agua. De no hacerlo solo conseguirás la acumulación de residuos que pueden terminar obstruyendo los poros o secando tu piel. Esmérate con la línea de la mandíbula, el inicio del cuero cabelludo y las fosas nasales, ya que son los puntos más olvidados comúnmente.

 

4.- Limpiador incorrecto

Productos de belleza Fuente imagen: Quieru

Existen productos especialmente formulados para la piel de la cara debido a que ésta es más sensible. Estos deben eliminar correctamente la suciedad y el maquillaje; sin embargo, no deben ser demasiado fuertes para que no se lleven los aceites naturales y las células sanas de la piel ni te la dejen roja, irritada o tensa. Debes encontrar uno que no sólo se ajuste a tus necesidades sino también sea suave y gentil con tu cara.

 

5.- No exfoliar nunca, o exfoliar demasiado

Mascarilla Fuente imagen: Cutypaste

Exfoliar tu cara es saludable para eliminar las células muertas de tu piel y con ello asegurar una renovación celular efectiva, pero como siempre, la clave está en el término medio: debes exfoliarte dos o tres veces por semana, nada más.

 

6.- Agredir tu piel

Maltrato de piel Fuente imagen: noticiastu

Aunque tu cara esté muy sucia jamás debes usar zacates ni esponjas rígidas para lavarla porque te irritan la piel. Ni tampoco debes frotar la toalla, pues lastimaras tu piel: solo debes dar pequeñas palmaditas por tu rostro.

 

Recuerda que no sólo se trata de elegir el tratamiento adecuado a nuestro tipo de piel, sino de ser constantes y seguir una rutina sabiendo cuándo y cómo aplicar cada uno de los productos que necesitamos.

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